Más sobre narrativa de ficción…

«Un escritor es alguien para quien la escritura es más difícil de lo que es para otras personas.» (Mann Thomas 1947)

La narrativa de ficción consiste en explicar una historia partiendo de una idea concebida con la intención de dotar a ese relato de una vida propia, es una aventura que surge de un trabajo intenso de transformación. En ella, los personajes con sus vidas, anécdotas y experiencias componen el todo de la historia.

Es un placer, a veces mezclado con cierto sufrimiento, pues la intención, las palabras que queremos escribir -y en ellas plasmar el sentimiento-, la acción y el ambiente pueden tornarse en un verdadero galimatías.

La narrativa de ficción es crear, convirtiéndose en una arte en manos del autor. Es tanto un punto de partida como un destino final, cuyo desarrollo se tiene que percibir como creíble. Esto no resulta fácil: ¿cómo se enfoca la transmisión del sentimiento? Dependerá del autor…

En este proceso, el autor debe decidir la dirección de su novela, así como otros factores importantes y que influyen en ella. Entre estos, se encuentran el narrador, los personajes y el espacio o ambiente.

La historia puede explicarse en tercera persona de forma omnisciente o como testigo, así como en primera persona donde el narrador es el protagonista de la historia. En cuanto a los personajes, los elementos de la narración que llevan a cabo las acciones contadas por el autor, pueden ser protagonistas, antagonistas, secundarios y fugaces. A su vez, estos serán redondos o planos según su evolución o no en la obra. Por otro lado, habrá que concretar el espacio o el ambiente de la novela que englobará el aspecto físico, psicológico y social de la misma.

A estos tres primeros factores debemos añadir otros tres no menos importantes: La ubicación de la novela en un contexto histórico determinado, como por ejemplo, histórica, contemporánea. La acción narrativa que está formada por todos los acontecimientos y situaciones que componen la historia. Y por último, el modo narrativo que vendrá dado por la intención comunicativa del autor, pudiendo ser estilo directo, indirecto o indirecto libre.

El autor debe encontrar, como escritor, una característica propia, definida y única, donde deberá saber transmitir a través de su escritura los recuerdos, momentos y lugares en los que se va a desarrollar la obra.

Una vez el autor defina estos factores, tendrá una visión del todo y podrá dedicarse a la composición final de la obra.

En definitiva, y para terminar este post, todo escritor, que no narrador, debe dominar el uso del lenguaje y la técnica, así como saber qué género o subgénero utilizar.

Espero que os haya gustado,

Yolanda

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