Google Vs periodismo o el fin de la creatividad narrativa

En repetidas ocasiones, estoy segura que han intentado ubicar alguna noticia o información en internet y al localizar las páginas le presentan en una breve reseña, o un título de lo que uno quiere informarse para inmediatamente repetirlo en la entrada y luego redundantemente en el contenido de todo el texto.

Al finalizar la lectura (si es que la concluye), uno se siente estafado o engañado… y es así, porque los algoritmos de Google no abarcan las necesidades informativas del usuario porque para Google no somos usuarios de información somos clientes.

Pero vamos por partes, mejor lo veremos con un ejemplo. Supongamos que quieres informarte sobre quién es el ganador del premio Nobel de literatura del presente año, 2022 y comienzas la búsqueda en Google y este te ubica en su primera página lo que aparece en los periódicos o páginas web más resaltantes.

Y por lo general sale esto:

Y al darle clic al primer link que uno ve, que en este caso es el famoso diario El país de España, comienza el calvario para informarte sobre el premio nobel.

El diario El País para brindar información debes suscribirte y cancelar, así como también que le permitas activar los Cookies en tu ordenador o móvil con lo que te pueden espiar para saber tus gustos, ya que van a indagar como ubicas la información o cualquier cosa que desees para enviarte lo que ellos quieran venderte.

Pero esto es apenas la punta del iceberg de cómo nos manipulan, y sobre lo cual no vamos a tratar en este artículo, sin embargo, es importante que sepamos establecer con claridad que el objetivo total y absoluto de Google y de todas las páginas web es VENDER y no informar.

Afortunadamente el público cautivo de los premios nobel de literatura no son mayoría como tampoco tiene un potencial consumo masivo, es factible encontrar información precisa sobre nuestro Nobel.

Pero no por ello no deja de ser manipulable, para ello existe infinidad de trucos y malabarismos que inventan los programadores para tener tráfico en sus páginas.

Y el primer eslabón para ello es la titulación, pero no como la conocemos en el periodismo, la más utilizada y la más falsa de todas la utilizan mediante una nueva técnica que denominan click baiting.

Como el click baiting sustituye la titulación periodística

¿Y qué es el click baiting ?  Es una artimaña de marketing que radica en usar titulares o enlaces atrayentes, con la finalidad de que la persona haga clic y entre al contenido mediante titulares engañosos o falsos. Como ejemplo podemos ver:

  • No creerás lo que ha dicho Nobel de literatura sobre Inglaterra
  • El nobel de literatura del 2022 se mete en un lío por ESTO
  • La historia de este Nobel te alegrará el día

Ninguno de esto aporta alguna información sobre el contenido de la noticia, pero intrigan lo suficiente al lector como para que haga clic en ellos y al entrar se encuentra que no hay nada de lo que ofrecen como noticia.

¿Pero para qué se usa?

Atraer visitas a una web, ya sea de noticias o de otro tipo de contenido lo que se traducen en un mejor posicionamiento en la mayoría de las veces, y, además, acrecientan los ingresos por publicidad en la web.

¿En qué se diferencia a la titulación periodística?

El primer aspecto que tiene el titular periodístico es que se encuentra en concordancia con el click baiting en llamar la atención, pero hasta allí, porque el titular periodístico procura RESUMIR LA INFORMACION sin manipularla; es decir, lo que diga en el título debe responder en el contenido a su totalidad.

Es por ello que para elaborar un título periodístico coherente y significativo debe contener la oración sujeto + verbo + predicado invitando al lector a seguir leyendo.

¿Pero qué pasa con la redacción periodística en la red?

En este punto la situación se torna más compleja, pero la vamos a aclarar siguiendo a nuestro flamante Nobel. Ya encontramos que, sobre el ganador del 2022, Abdulrazak Gurnah, nos respondió Google a varias preguntas con solo mostrar el título buscado. Esto, siempre y cuando no sea un click baiting

Pero queda en pie otras interrogantes como son que ha hecho para ganar el Nobel, porqué y para qué se lo dieron entonces, uno podría pensar: “este no es el candidato de la crítica internacional, casi nadie lo conoce” y surge con fuerza en nuestro cerebro esa incógnita que uno procura satisfacer.

Las 5WH preguntas del sentido común

Dentro del mundo del periodismo se las concibe como las interrogantes básicas que el cerebro humano se hace para dar respuesta a sus inquietudes e investigar los hechos, estas son: ¿quién?, ¿qué?, ¿cómo?, ¿dónde? ¿cuándo? y a ellas se suman ¿por qué? y ¿para qué?

A cambio de eso, Google te va a ubicar mediante un despliegue de algoritmos, los que ellos le interesan, que veas satisfaciendo medianamente tu necesidad informativa. Pero… ¿qué es lo que le interesa a Google que tú veas? Lo que te quieren vender son las páginas web que sostienen a Google.

Para lograr eso debe mantener tu atención en la página web que tú eliges.

Pero para poder demostrar esto, debemos seguir con el ejemplo para ver qué es lo que Google hace para destrozar el sentido común y la curiosidad innata del ser humano.

De cómo Google destroza el sentido común con las palabras claves

Cuando se busca información en internet los buscadores intentan darte una respuesta determinando las palabras clave; es decir, cuando los usuarios introducen sus consultas, Google o cualquier buscador, como los cadáveres insepultos de Yahoo! o Microsoft, buscan en el índice páginas que concuerden con ellas y devuelve los resultados, que suponen, más destacados y de mayor atributo.

Para determinar esta preeminencia, el sistema tiene en cuenta la ubicación, el habla y el dispositivo del usuario (ordenador o teléfono). Por ejemplo, si un usuario de Barcelona busca «talleres de motos», obtendrá respuestas diferentes a los de los consumidores de Miami.

En resumen, las palabras claves son la forma en cómo un usuario escribe sus dudas en los buscadores con el fin de obtener respuestas o solucionar sus problemas.

En este aspecto, más de 100 billones de consultas son hechas en un día solamente en Google.

Las palabras claves como respuestas unidireccionales

Ya tenemos la respuesta del ganador del Nobel, pero todavía nos falta, desde la perspectiva de la estructura periodística y del sentido común del ser humano d por qué lo eligieron y para qué.

Pues bien, los algoritmos de Google no están elaborados para dar respuesta a esas interrogantes, Google se queda en quien, mientras que las páginas que te responden sobre el ganador de Nobel se enfrascan en manipular tus intereses cognitivos en una venta, bien sea de sus novelas o cualquier cosa, que consideren que esté acorde con tus intereses.

Puedes ver como Google, en el ordenador o en tu teléfono móvil, te ofrece una infinidad de páginas web que te muestra el ganador del Nobel, pero todas te van a arrastrar una saturación de pseudo-contenidos y enlaces que tampoco te darán mayor información.

Y si continuamos con nuestro ejemplo y, analizamos la primera web que nos muestra Google, su contenido arrastra mucho de una tendencia exclusiva de medios nativos digitales netamente mercantilistas, de entretenimiento o de pseudo-contenidos.

Lo digital a enterrado a la tinta

La disminución de los ingresos por publicidad, en la mayoría de los medios impresos y audiovisuales, la destrucción de empleo, alimentada por el cierre de medios y los despidos masivos de periodistas, según distintos indicadores internacionales (OCDE, 2020; ASNE, 2018; Pew Research Center, 2017). Han llevado a tomar decisiones desesperadas por su subsistencia, pero jamás en favor de una buena información hacia sus lectores.

Más de 2.000 periódicos han quebrado solo en Estados Unidos en las últimas dos décadas, y más de 100 han cerrado desde la apertura de la pandemia. Si bien el número exacto de periódicos cerrados no es del todo exacto, nadie argumentaría que los periódicos locales y otros proveedores de noticias, incluidos la radio y la televisión, no están a punto de cerrar, si no que, como tampoco se espera que muchos sobrevivan a la década.

En su afán por adaptarse y no sucumbir en Internet por la competencia, a partir de pautas publicitarias generadas por tráfico, se ven forzados a modificar sus portales a las reglas de juego de los depredadores sin éticas de internet.

Entre las medidas desesperadas tomadas tenemos el caso de nuestro diario El País de España quien se asoció con el Huffington Post incluyendo contenidos digitales más cercanos al entretenimiento rosa o lectura inútil que a la función de información. De acuerdo a los resultados medidos por la investigadora española  Dolors Palau-Sampaio.  

Sus titulares presentan rasgos característicos de la prensa popular, que actúan más como anzuelo para captar la curiosidad. Estamos hablando del click baiting, por el que producen ingresos cada vez que se pincha sobre ellos presentándolos como elementos informativos.

El peso de las redes sociales y sus periodistas de buhonería

En este contexto, las grandes empresas tecnológicas, como Facebook, Twitter, Telegram, Wasap, Instagram, han utilizado su plataforma para la divulgación de noticias falsas y malintencionadas, y han tenido que responder a miles de demandas judiciales por difamación y prejuicio.

La masificación de contenidos, poco originales de escasa investigación periodística e investigativo son las que desbordan esas redes sociales, apoyando las preferencias y consumos banales de noticias, de las grandes mayorías, donde las exigencias de inmediatez y de generación de tráfico, tampoco responden a la función ético-social de denuncia o de educación del periodismo.

De esta manera se inunda internet de escenarios virtuales pseudo periodísticos con contenidos elaborados para ser viralizados, al estilo de Las Kardashian, que redundan en procesos de la sobreinformación existente, y a la imposibilidad de centrarse en una información específica y profundizadora en esos datos, debido al incesante bombardeo de datos inútiles y sin contenido, y mucho menos comprobado de su existencia en los medios.

Tal como se nos presenta en la actualidad y como se mueve el mercado de la información como mercancía, el periodismo, tal como lo conocemos, se encuentra en agonía.

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