Entrevista a Anna García

Querida Anna,

Quiero agradecerte de antemano el tiempo que vas a dedicar a contestar a las preguntas que te formulo. La mayor parte del público que visita mi página web y mi blog son personas interesadas en la escritura creativa, así que agradecerán cualquier comentario, sugerencia o consejo que les puedas proporcionar. Si lo deseas, puedes incluir en la entrevista cualquier otra información que consideres interesante para ellos.

¿Cuál de tus protagonistas femeninas te ha resultado más difícil de concebir? ¿Cómo fuiste construyendo su identidad?

Pues mira, creo que el personaje más complicado de crear fue el de Kate, de Quédate conmigo por varios motivos. Primero por ella misma, una mujer fuerte e independiente, luchadora, madre soltera, que no duda en renunciar a cualquier comodidad por el bien de su hijo. Una mujer que no duda en sacrificarse trabajando de lo que sea para darle un futuro a su hijo. Una mujer que, cuando se enamora de ese tipo misterioso del metro, no se aleja de él, no se asusta a pesar de todo lo que Nathan lleva a sus espaldas.

Desde antes de empezar a teclear, cuando tomaba notas en mi libreta, tuve bien claro el tipo de mujer que quería crear: el complemento ideal para Nathan. Ella tuvo la paciencia que él necesitaba y, aunque creo que se podía palpar lo que ambos sentían, la condición médica de él le imposibilitaba a “lanzarse al vacío” y ella supo darle el espacio y el tiempo que él necesitaba. Quizá, es el personaje femenino con más paciencia que he creado.

¿Tus personajes masculinos se basan en algún arquetipo o prototipo?

No. Me da igual su aspecto, su profesión e incluso su raza, como averiguaréis espero que pronto.

Creo que hoy en día no hace falta crear a un hombre rubio y de ojos azules para ser el galán de una novela romántica. De hecho, creo que no hace falta ni que sea un galán. Personalmente, me encantan los tipos “normalitos” que caen fulminados por ellas.

¿Las protagonistas femeninas de tus novelas comparten algún rasgo? ¿Tienen alguna característica común?

Sí. Me niego a que “mis chicas” sean unas pánfilas. Necesito que tengan carácter, que, a pesar de los golpes que les haya dado la vida, a pesar de no ser perfectas, no se rindan jamás.

Hubo un tiempo en el que las protagonistas que triunfaban eran las que parecían “recién caídas de un árbol”: inocentes rayando lo absurdo, y manipulables. Los protagonistas masculinos hacían con ellas lo que les daba la gana. Así que tuve bien claro que mis mujeres no serían así. De hecho, me gusta presumir de que mis protagonistas, tanto hombres como mujeres, son perfectamente imperfectos, pero no tontos.

Cinco adjetivos que te definan. ¿Qué hay de ti en tus personajes femeninos?

Me resulta muy difícil describirme… Es algo que me han pedido hacer en muchas entrevistas y creo que no logro responder sin ruborizarme un poco. No sé hablar de mí, lo reconozco. Pero si tuviera que responder, así rápido y sin pensar demasiado, diría que soy muy exigente conmigo misma, muy cabezota, impaciente, me gusta pensar que divertida porque adoro hacer reír a los que me rodean y una romántica empedernida.

Creo que todos y cada uno de mis personajes tienen algo de mí. Me gusta compartir con ellas pequeñas cositas, ya sea parte de su historia, alguna de sus vivencias, infinidad de expresiones y parte de mis ilusiones, enfados y alegrías.

Desde tu punto de vista, ¿Qué ingredientes no deben faltar en una buena novela de corte romántico – erótico?

Creo que la novela romántica debe tener un final feliz. Si no, te deja un sabor agridulce e incluso no podría considerarla como romántica, si no como drama.

Personalmente, también me gusta que se palpe cierta tensión sexual. Los “tira y afloja”, el hecho de no ponérselo fácil a los protagonistas y secundarios me encanta.

¿Crees que influyen los tabús en la escritura de relatos románticos – eróticos? ¿En algún momento has sentido vergüenza o apuro al describir la actividad sexual de forma más o menos explícita? ¿Permites que tus personajes se expresen con libertad o los censuras de vez en cuando?

Quiero pensar que ya no existen temas tabú, no sólo en la literatura romántica, si no en ningún género, siempre y cuando se trate con tacto y cariño.

Supongo que conforme escribo, he ido encontrando mi zona de confort. Nunca he tenido reparos en hablar de sexo, ni en hacer compartir a mis personajes una misma cama, pero creo que soy más de insinuar que de mostrar. Me siento mucho más cómoda en el género romántico que en el erótico y, aunque no esquivo las escenas de cama, se ha visto una clara evolución desde mi primer libro al último, y tiendo a dejar acabar el trabajo al lector.

Las mejores escenas que escribo son aquellas que me limito a teclear mientras “mis chicos” me susurran al oído. He llegado a escribir capítulos enteros por inercia, en unas horas, simplemente dejándome llevar. Así que no, no censuro a mis personajes y les dejo hacer. Eso sí, una vez escribo la palabra FIN, empiezo las relecturas (en plural, porque pueden llegar a ser incluso más de diez), y siempre retoco cositas.

¿Cómo definirías el perfil de tu público objetivo? Sexo, edad, nivel cultural, nivel de estudios…

La mayoría son mujeres, aunque tengo que decir que de vez en cuando recibo algún mensaje de algún hombre que me ha leído y me hacen especial ilusión. Uno me dijo una vez que empezó a leer uno de mis libros porque a su mujer le gustaban mucho y que le daba vergüenza admitirlo, pero que le encantaba leer romántica. Así que, bravo por ellos. ¡Son pocos, pero valientes!

En cuanto a edad, nivel cultural o de estudios, creo que es más indiferente. Afortunadamente, cada vez hay más gente joven a la que le gusta leer, y me escriben muchas chicas.

¿Por qué hay tantas mujeres adictas a la novela romántica? ¿Crees que buscan, las mujeres, identificarse con los personajes femeninos y encontrar el prototipo masculino con el que sueñan?

Sigue siendo un género que mayoritariamente gusta más a mujeres que a hombres… Buscamos algo que nos haga sentir, que nos arranque una sonrisa o algunos suspiros, porque nos hacen soñar (y con eso no me refiero a buscar algo que te falte en la vida real), porque nos encanta emocionarnos y no nos da vergüenza admitirlo, o por los finales felices.

Personalmente, leo de géneros muy variados, pero reconozco que el 75% de mis lecturas son de género romántico. No busco llenar un vacío que me falte, ni idealizar a un personaje. Busco emocionarme, suspirar, reír e incluso llorar sin moverme del sofá o de la cama. En mi caso, adoro las historias románticas que cuenta algo más que la propia historia de amor. Es como una película o una serie, que puede ser un thriller policiaco, pero si hay además una historia de amor de trasfondo, seguro que la disfruto mucho más.

Leemos buscando que el libro nos haga sentir, ya sea de género romántico, de terror, ciencia ficción…

¿Cómo definirías tu aportación al género?

Personalmente, me cansé de leer acerca de millonarios y chicas que lo tienen todo. De hombres espectaculares de metro noventa, rubios y de ojos azules que sólo tienen que chascar los dedos para tener a las mujeres rendidas a sus pies. De mujeres que enseguida consiguen el trabajo de sus sueños subidas en unos tacones de diez centímetros.

Intento aportar historias que vayan algo más allá de la propia historia de amor. Me encanta que mis historias traten temas delicados, que hablen de gente imperfecta que se equivoca y que no tiene una vida fácil. Tengo la necesidad de convertir en héroes a personas normales y corrientes, con trabajos que odian, hijos contestones, familias desestructuradas que luchan por ser felices a pesar de todo.

¿Qué les dirías a aquellos que desprestigian la novela romántica o erótica como género literario en que no abunda la calidad?

Yo creo que hablan por desconocimiento. Se tiende a pensar que son historias facilonas y sin una trama contundente. Se tiende a creer que todas las historias son chico conoce a chica, se enamoran, se pelean y se reconcilian al final. Y eso no es así. No se limitan a contar la historia de amor, si no que van mucho más allá, incluyendo la lucha de madres solteras, la de la mujer para poder conciliar vida laboral y familiar, unas cuentan todo con mucho humor, otras incluyen acción, misterio o incluso magia. Además, detrás de muchas de esas historias hay un gran trabajo de documentación que nada tiene que envidiar a otros géneros.

El género romántico – erótico cuenta con muchos títulos, unos mejores que otros, por supuesto, pero tampoco toda la novela histórica es buenísima, ni todos los thrillers consiguen ponerte la piel de gallina…

Además, si el género romántico es el más vendido, será por algo, ¿no?

¿Hay alguna escena, de tantas que has escrito, que consideres particularmente intensa, sensual, bien lograda?

Guardo muchas escenas en mi memoria. Algunas porque me costó mucho escribirlas, otras porque salieron solas, otras porque me hicieron suspirar, e incluso alguna porque me hizo levantarme de la silla y aplaudirme a mí misma (sí, lo hago a menudo).

Sería incapaz de quedarme con una sola, así que aquí van algunas:

En Nuestra Perfecta Historia de Amor, que la tengo muy reciente, hay varias escenas intensas por el simple hecho de ser Tom el protagonista. Cuando tocó contar el primer beso que se dio con Rebecca, lo hice con tanto mimo y tiento para no herir sensibilidades y a la vez ser veraz, que reconozco que me temblaban las manos mientras la escribía.

En Quédate conmigo, Nathan sufre estrés post-traumático a consecuencia de varias misiones con los Marines en los que vivió escenas horrorosas en primera persona, pero quiere hacer partícipe a Kate, quiere que ella le entienda y se meta en su cabeza. Así que la invita a una de sus sesiones de hipnosis. Lo que vino después de eso, cuando ella, lejos de asustarse, va en su busca y se acerca a él con sumo cuidado, mostrándole las palmas de las manos, me puso la piel de gallina.

En Cuando todo acabó, cuando Chris se planta en la puerta de Jill con su guitarra, dispuesto a buscar una segunda oportunidad.

Son ya algunos libros y todos ellos tienen un cachito de mi corazón.

Actualmente, tienes un proyecto en marcha. Háblame de este nuevo libro.

Os voy a hablar de dos proyectos: el último publicado y el próximo que verá la luz.

“Nuestra Imperfecta Historia de Amor” y su inevitable segunda parte, “Nuestra Perfecta Historia de Amor”, es una historia que se la debía a una amiga. Necesitaba contar la historia de Tom para dar algo de visibilidad a la gente con TEA. Quería hacerles protagonistas de una historia, contar el duro camino, las enormes alegrías y hacerle ver a la gente que ellos también sienten, se enfadan y se enamoran. Os diré que el segundo libro no iba a existir. En realidad, conté la historia de Adam, Jules y sus tres hijos pensando en un epílogo en el que veríamos a un Tom adolescente, dando los primeros pasos en el amor. Pero cuando lo leyeron mis lectoras 0, prácticamente me obligaron a ir un poco más allá. Así que hablé con mi amiga Mayte, madre del Tom de carne y hueso, y le dije: vamos a soñar… ¿cómo ves a Tomás de mayor? Estoy muy contenta con la respuesta de las lectoras, algunas de ellas con niños con TEA o educadoras especiales.

Y el próximo título (que aún no voy a desvelar) que verá la luz, espero que muy pronto, es una historia que escribí en tres meses escasos. Una historia que prácticamente se escribió sola. Sentía que los personajes me susurraban al oído, poniéndomelo todo muy fácil. Es una historia a caballo entre dos ciudades, dos continentes muy distintos, dos culturas opuestas en muchos aspectos. Me he enamorado “hasta las trancas” de sus protagonistas, Jane y Tae Hyun (ahí va una pista sobre sus países o continentes) y secundarios. Hay mucho amor, mucha tensión sexual no resuelta, mucha incidencia del destino, mucho amor y también algo de acción y drama. Es una historia de gente normal que no busca enamorarse, pero para las que es destino tiene otros planes.

Poco a poco iré contando más cositas, porque ya lo tengo todo prácticamente listo para que vea la luz.

Voy a realizar una reseña de una de tus novelas. ¿Te importaría que fuera la nueva, o bien, de alguna en particular?

Eso lo dejo a tu elección. Son mis hijos y, como tal, soy incapaz de elegir entre ellos.

Imagina que tienes un aspirante a novelista mirándote a los ojos. Quiere estar en tu lugar, quiere ver publicada su obra. ¿Qué le dirías? ¿Qué consejo le darías, teniendo en cuenta el panorama editorial actual?

Pues le diría que escriba lo que le gustaría leer. Que se deje de modas y clichés, que la persona más importante a la que le tiene que gustar el libro es a él/ella misma.

También le diría que no se cerrase ninguna puerta, que no todo el mundo tiene la suerte de publicar bajo sello editorial y no por eso significa que su trabajo sea peor. Que, si cree en su trabajo, que autopublique. Es más difícil porque todo lo tienes que hacer tú y no tienes detrás un editor, corrector, distribuidor que te haga el trabajo, aunque, a lo mejor, ahí reside también su encanto. Yo siento mis libros autopublicados como muy míos y eso me encanta.

Muchísimas gracias por tu tiempo. Ha sido un placer contar contigo.

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