El amor y su química en la literatura

Sobre lo que denominamos amor, es mucha la tinta y los bits que se han utilizado para intentar definir o comprender ese concepto tan efímero. Desde propuestas religiosas, pasando por planteamientos filosóficos, hasta llegar a estudios bioquímicos que intentan comprender ese fenómeno mágico que nos da razones para vivir.

En primera instancia vamos a intentar ponernos de acuerdo con el significado de la palabra AMOR en español, para ello recurrimos a la Real Academia Española (RAE) ,quien nos señala conceptualmente que amor es:

 

  • Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

 

  • Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

 

  • Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.

 

  • Tendencia a la unión sexual.

 

De acuerdo a lo que leemos, la Academia Española tampoco tiene un concepto único y definido de lo que es el amor. Nos menciona por un lado que es una tendencia sexual, mientras que por otro nos lleva al sentimiento, al afecto; por otro lado nos plantea la unión y convivencia.

Bueno…, parece ser que esto en vez de aclarar nos enreda mas. Pero vamos a ir paso a paso desmontando cada uno de los estudios recientes, y no tan recientes, sobre este importante aspecto de nuestra razón de existir. Comencemos con lo verificable que nos proporciona la ciencia.

El amor y su química

Uno de los hallazgos que ha observado la ciencia actual es que la persona enamorada se encuentra afecta  por una serie de sustancias, muy vinculadas al amor, que modifican su cerebro y su conducta. Lo que en mayor o menor medida son las responsables de que ocurran una serie de reacciones químicas a nivel cerebral. La interacción con nuestros semejantes nos despierta expectativas que se convierten en deseos y aspiraciones por las que luchamos; y la puesta en funcionamiento para la satisfacción de esa búsqueda implica en nuestro organismo un sinfín de mecanismos y sustancias químicas denominada: química del amor.

La primera fase podríamos decir que es la  atracción física, donde surge  el deseo sexual como el primer eslabón que se escala en esto que llamamos amor. Allí están presente la simetría de la cara el cuerpo  que su sola presencia impulsa  los dos compuestos químicos que estimulan al sexo  la testosterona y estrógeno y feromonas. En un estudio efectuado en la Universidad Autónoma de Hidalgo señalan que OLFATO, es uno de los elementos bioquímicos que estimulan el acercamiento y estimulación biológica entre los seres humanos al activarse las feromonas en la pituitaria, que posibilita la segregación de  hormonas provocando atracción hacia esta fragancia.

 

La emoción del enamoramiento

El verdadero enamoramiento parece que sobreviene cuando se produce en el cerebro la feniletilamina que tiene como objetivo principal  provocar exaltación, alegría y euforia. ya que cuando estamos sobreexcitados, el cuerpo aumenta su producción. Tanto es así, que se encuentran elevadas cantidades de feniletilamina en la orina durante la etapa del enamoramiento.

La capacidad de aumentar la energía física y la lucidez mental, el cerebro responde con la secreción de dopamina, norepinefrina y oxitocina provocando que la pareja pase horas haciendo el amor sin cansancio alguno.

Las otras hormonas del ser humano que componen la batería del amor son la serotonina, que hacen que nuestro estado de ánimo mejore y causa que tengamos pensamientos obsesivos, recordando constantemente a nuestra pareja

Esta cascada neuroquímica, que puede hacernos sentir en pleno subidón cuando estamos enamorados, también causa serios problemas cuando sufrimos un desamor, pues podemos acabar deprimidos y obsesionados con esa persona que tanto hemos amado.

He aquí la lista de los “culpables” químicos del cuerpo que tienen la responsabilidad de acoplar al SER HUMANO  con el amor.

Feniletilamina (C8H11N): sustancia implicada en el enamoramiento, la cual activa la secreción de dopamina, neurotransmisor implicado en las sensaciones del deseo y que hace que repitamos lo que nos proporciona placer y produce oxitocina que activa el deseo sexual.

Dopamina (C8H11NO2): hormona y neurotransmisor. Su función principal es inhibir la liberación de prolactina, actúa como simpaticomimético promoviendo el incremento de la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Excita euforia, insomnio, actúa en la estimulación y el desarrollo de las relaciones sexuales.

Adrenalina (C9H13NO3): hormona secretada por las glándulas suprarrenales, sus efectos fisiológicos son: aumenta la concentración de glucosa en sangre, aumenta la tensión arterial, aumenta el ritmo cardiaco, dilata la pupila, aumenta la respiración y estimula al cerebro para que produzca dopamina.

Noradrenalina (C8H11NO3): neurotransmisor de las vías simpáticas del sistema nervioso autónomo, este receptor es antagonista de la adrenalina.

Norepinefrina (C8H11NO3): derivada de la dopamina y su aumento produce euforia, energía excesiva, insomnio y pérdida de apetito, aumenta la capacidad de recordar estímulos nuevos lo que explica que los amantes recuerden los más mínimos detalles así como los momentos inolvidables de la relación.

Serotonina (C10H12N2O): brinda felicidad y logra generar una mejor disposición anímica. La ausencia del ser amado produce la disminución de concentraciones de serotonina en el cerebro, lo cual hace que nos sintamos tristes y nos deprimamos.

Endorfinas (POMC): cuando la endorfina comienza a proporcionar dosis extras se reduce el dolor físico, a medida que circula en nuestro cuerpo más cantidad de endorfinas de lo habitual, las cosas más insignificantes nos causan mucha alegría.

Oxitocina (DHICA): sustancia química del abrazo, la liberan hombres y mujeres al tocarse y abrazarse haciendo que las personas se apeguen.

Vasopresina (ADH): sustancia química de la monogamia que se incrementa y hace que el vínculo se prolongue durante muchos años.

 

Morimos de amor

De esto es básicamente de lo que se nutren todas las novelas románticas y no románticas. ¿Pero qué ocurre en nuestro cuerpo cuando la relación de amor termina? Todo aquel que haya experimentado este acontecimiento (y estoy segura que TODOS), muchos aseguran que es de mayor intensidad los efectos negativos que cuando uno está enamorado . El primero que se asoma a perturbar nuestra existencia de desamor es la  feniletilamina  y el cuerpo experimenta una especie de “síndrome de abstinencia”, que coincide con el ansia de comer chocolate (rico en feniletilamina). Existe el “mal de amor” que recibe el nombre de tako-tsubo.

La sensación de “corazón partío” es real y tiene que ver con la neurobiología. Durante este tránsito hormonal se producen cambios dramáticos en el cerebro que tiene que ver con un área llamada el córtex cingulado anterior.

Es difícil explicar lo inexplicable, es decir, el amor mediante fórmulas químicas, hormonas y todos los procesos que tienen lugar en el laboratorio interno con el que todos contamos.

Sin embargo, aunque casi todos los científicos se decantan en que el amor y el sexo son igual de importantes y difícilmente separables,  como si quisiéramos saber que es más importante para el cuerpo o la mente para estar sano, también son muchos los que piensan, que es imposible tener mal una cosa sin que, inevitablemente, repercuta en la otra.

Si hay mucha intimidad pero no hay pasión, hay una muy buena amistad. Si hay pasión pero no compromiso o intimidad, se trataría de amantes. El sexo es un elemento que se utiliza a menudo como herramienta de relación, pero si no hay ningún otro nexo de unión, la pareja acaba por deshacerse.

Muchas de las causas de prolongar la vida de pareja con respiración asistida, cuando esta ya ha dejado de utilizar sus pulmones hace tiempo, o de tirar la toalla y negarle una segunda oportunidad, están en una mala concepción, no solo en lo que es una pareja, sino de lo que es el amor y el sexo. Hay muchas formas de amor, y por lo tanto de parejas, y hay que elegir, e incluso construir, la que más se ajuste a nuestros deseos. Lo que sí se podría apuntar a favor del sexo es que éste es menos hipócrita y le cuesta esbozar sonrisas o mirar para otro lado cuando la cosa no va bien.

Sobre este tópico, en el universo de la literatura, el amor se sostiene tal cual como lo vivimos en carne y hueso, pero con la diferencia que la química es vivida por los personajes de tinta o de bits. Es en la literatura de Occidente donde millones de páginas han desarrollado tramas y conflictos de amor, de pasión o sensualidad y la de la idealización del amor y del ser amado, ambos asociados a otros grandes temas literarios como el tiempo, la finitud, la muerte, la trascendencia, el ansia humana de infinito, la búsqueda de la unidad, lo que completa al ser, el anhelo de felicidad y plenitud, la experiencia de la soledad, el dolor, el sufrimiento por la imposibilidad, la ausencia, la separación del ser amado, en fin, toda la gama de aspectos y dimensiones de la interioridad que se desatan y fluyen a influjos del sentimiento amoroso.

La literatura romántica viene a ser así un asedio a esa compleja experiencia afectiva que resulta tan difícil de expresar, que parece resistirse al poder de la palabra para expresarla y que, sin embargo, ha producido algunas de las más hermosas y significativas obras de la literatura universal.

A lo largo de la historia se ha amado de manera distinta; entiéndase, se han producido distintas visiones histórico-culturales del amor hacia el otro o el mismo sexo. Hasta el Renacimiento, el amor fue el concepto de un ideal; virtud y belleza eran el espejo de la mujer, una mujer idealizada. La Beatriz de Dante o la Laura de Petrarca. En el siglo XVIII, el amor no es solo una cuestión de las clases más favorecidas, es una cualidad interior para la que están capacitados todos los hombres. Es con el Romanticismo cuando comienza a fraguarse un modelo que sigue vigente hasta hoy; donde todo está permitido, las conquistas en cadena del siglo XVIII, el amor platónico, el amor furtivo, el destructor, y cuantas maneras se le ocurran al amante.

 

El amor según la literatura

Amor imposible: se refiere al amor que no puede concretarse por situaciones externas que lo condicionan. Algunas obras representativas de este tipo de amor son «Tristán e Isolda«, «Las desventuras del joven Werther» y «El amor en los tiempos del cólera» (Gabriel García Márquez).

Romance: es una de las especies , por lo general con historia épica. Los problemas por lo general hablan de los héroes y su amor. Se llena de vueltas y vueltas, complicaciones inesperadas, a menudo maravillosas, hechos fantásticos. Esta especie se origina en la antigüedad tardía y la flor de romance cae en la decadencia de la Edad Media. La leyenda de “Tristán e Isolda” es una de las más bellas historias de amor y de destino. Esta es una canción muy antigua, se pueden encontrar en los hilos de las aplicaciones de la celta, galesa e irlandesa. El más popular fue en Francia, donde obtuvo carácter extensivo.

Amor idealizado: amor perfecto e inalcanzable donde no hay contacto carnal. En él se hace alusión a aquellas relaciones amorosas que se conciben como vía legítima para aproximarse a la belleza, al bien o a Dios, es decir, a la felicidad y así trascender dentro de esta concepción al ser amado entendiéndose como un bello y noble ser de devoción y culto. La idealización se genera sobre cómo debe ser el amor, cómo debe ser el ser amado. Un ejemplo de este tipo es «El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha». A lo largo de toda la obra se observa en el protagonista una actitud romántica hacia los ideales medievales que contrasta notablemente con el pensamiento renacentista de la época. Su sentido del honor y su amor idealizado, característicos de cualquier caballero andante, provocan las risas en cualquier personaje coetáneo. No obstante, aunque Don Quijote parezca un demente extravagante, ¿no se podría tratar del último personaje que intenta defender unos valores, que aunque parezcan anticuados, defiendan al ser humano como persona noble que es por naturaleza? ¿Quién está más loco, aquél que defiende sus derechos y sus ideales por encima de todo lo demás o quién deja que jueguen con sus libertades y se adapta a la situación por muy opresiva que sea? Quizá deberíamos pensar en si los desencaminados somos la mayoría.

 Amor tirano: este amor se podría asociar con la libertad. El amor tirano es aquel que priva a un ser de su libertad. Un ejemplo de esta categoría es la obra de H. Ibsen, «Casa de muñecas», y más aún en la época en que se escribió, en Noruega en 1879, un lugar donde la sociedad era totalmente machista, al igual que en el resto de Europa. Pero Henrik Ibsen, consciente de este hecho dijo: “Nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer no será humana.” Incluso escribe esta obra de teatro, la cual tiene como protagonista una figura femenina. Este hecho, y su comportamiento a lo largo de la obra fueron un escándalo para la sociedad y una revolución para las mujeres de la época, quienes tomaron a Nora como un modelo de mujer moderna y libre. La sociedad de la época tenía una idea muy equivocada de cual era el rol de la mujer en la familia, e incluso en la sociedad; pasaban de las manos de sus padres, a directamente, a las de sus maridos, sin tener libertad alguna. Es por esto que el libro “Casa de muñecas”, de Henrik Ibsen es concebido como un amor tirano, una revolución para la sociedad y Nora un modelo a seguir.

Amor sensual: implica pasión amorosa; relaciones en las que la atracción física y el goce de la belleza corporal estimulan el sentimiento. También se entiende en esto, la posesión y unión física de los amantes. Sus características se manifiestan en la implicación del anhelo de fusión completa con la otra persona, su exclusividad y, en ciertas ocasiones, en expresar formas de amor engañosas. Ejemplo de esta categoría es la obra de Tirso de Molina, «El burlador de Sevilla o convidado de piedra.»

Amor cortés: se caracteriza por tomar del feudalismo la concepción de la dama como un señora, a veces inflexible y cruel, a la que se debe respetar y servir. La dama está llena de perfecciones y es moralmente superior al hombre, es el fiel reflejo de la suma belleza celestial. Puede o no corresponder al amor. Si lo corresponde, lleva implícito el goce erótico como retribución al amor. El amor debe ser difícil y en secreto. La esposa y madre es venerada por su esposo, pero a menudo es la ardorosa amante de otro hombre: como ejemplo, podemos tomar, la historia de Paolo y Francesca que ilustra Dante Alighieri en su «Divina Comedia»

Amor recíproco: corresponde al amor mutuo entre amantes. No obstante, el hecho que sea correspondido, no significa que quede libre de dificultades. En esta categoría pueden incluirse obras como «Romeo y Julieta» de William Shakespeare e incluso «La Ilíada» de Homero, ya que el amor recíproco estará acompañado de algún matiz de conflicto para que al obra adquiera originalidad.

Amor trágico: se caracteriza por la fatalidad de un amor irreprimible y prohibido. Los personajes se entregan a fuerzas superiores a las que no pueden resistirse. La pareja es presa de los juegos del destino y no pueden ir en contra de él. El destino trágico, las familias rivales, la soledad y muerte son elementos recurrentes. La obra «Romeo y Julieta» de William Shakespeare, igual que en el amor recíproco, queda englobada en esta categoría.

 

Indudablemente, esta clasificación, es apenas un acercamiento a la compleja máquina infinita de afectos y sensaciones de lo que es la condición humana, a través de ese algo mágico que se ha denominado amor.

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