‘El Abrazo del Tamarindo’ de Milagros Socorro

tamarindo

La Sierra de Perijá, de Venezuela, es el escenario donde se cuenta la historia narrada en primera persona, por una muchacha que traba una amistad con Liduvina, una empleada colombiana que ha servido en su hogar durante años.

Liduvina, es una mulata colombiana, nacida en Patria, Departamento de Santander.

«Por lo que me ha dicho, imagino unas cien casas desde las que si te asomas por el frente ves pasar el río Magdalena y si lo haces por el patio te asusta la ciénaga. Ella dice que sólo podía escoger entre irse a Bucaramanga o a Venezuela. Vino.» (Socorro, 2008, p.9)

Con ella, la joven protagonista no sólo conocerá los secretos de San Fidel de Apón, pueblo fronterizo, de la Sierra Perijá; también descubrirá su feminidad, su sensualidad y mucho más: entregará su virginidad a un peón colombiano de confianza como condición para entrar en la orquesta de vallenato del pueblo.

«Nada de maridos… ni uno sólo, pues. Nada de casas fijas, viajaremos todo el tiempo buscando las mejores plazas. Nada de rapiña, el dinero que ganemos lo repartiremos por igual entre todas. Nada de virgos que cuidar.» (Socorro, 2008, p. 97)

La joven, acepta este modo de vida donde su virginidad es un estorbo para que pueda ser aceptada por parte del grupo:

«Tres días después de mi menstruación, desamparados fue convocado a mi habitación. El arrojo con el que propuse que se pusiera inmediato fin a mi virginidad me había abandonado y las horas previas a la cita se me convirtieron en una tortura.» (Socorro,2008, p.99)

Su experiencia sexual con Desamparados Pontón, no fue en absoluto traumática y, quiere tomarlo para sí con exclusividad, pero eso está prohibido por las reglas del conjunto de Vallenato.

La novela posee una pluralidad de voces femeninas, que se mezclan, aparecen y desparecen sin la venia del lector. Adueñándose de situaciones que pueden formar parte de la cotidianidad de una comunidad aislada repleta de relaciones machistas.

La figura femenina es el leitmotiv de la novela.  Los personajes femeninos de Socorro se redefinen bajo su pluma en estereotipos que deambulan entre sus creaciones femeninas, buscando siempre la desmitificación, en sus roles de mujeres, convirtiéndolas en seres reales a través de la palabra. Las mujeres de Socorro son abiertas a la vida, seguras de sí mismas, quienes asumen su sexualidad. Hacen lo que tienen que hacer sin perder su feminidad.

Esta novela, la podemos ubicar a finales del siglo XX principios del siglo XXI. Donde se muestra al hombre como una sombra, efímero y desdibujado. Y de alguna manera son las mujeres quienes dan vida a la historia.

Al respecto, el crítico literario, Alfonso Molina nos comenta: «No sé si sería adecuado hablar de literatura femenina —por aquello del determinismo sexista— pero sí de la perspectiva de mujer que determina un relato sobre muchachas distintas pero similares en situación de existir en un mundo masculino. Las relaciones entre macho y hembra se manifiestan de forma definida a partir de roles, deseos y sensualidad. La perspectiva femenina en El abrazo del Tamarindo se construye sobre la base de la memoria, de la mirada retrospectiva que no está ubicada en el tiempo, pero sí en la emotividad», (2008).

El vallenato en la sangre

Uno de los elementos más destacados de la novela es la comunión que hace la palabra de la escritora con la música, específicamente con el llamado vallenato, sus canciones y las letras van marcando la pauta en todos los acontecimientos que viven sus personajes; va detallando y moldeando los sentimientos hasta las acciones de las mismas.

Liduvina es llevada, después de muchas vicisitudes, a una casa grande donde se encuentra a una niña sola que está a punto de ser mordida por las ratas, debido a que la madre se encuentra “paralizada” en el pasado. Metida en un escaparate y desconectada de todo lo que sucede a su alrededor. Ni las autoridades del lugar, ni la única amiga cercana, ofrecen una solución al problema de esta niña pequeña abandonada por una madre ausente y por un padre enfermo.

Liduvina limpia el recinto e impide la tragedia. Sin embargo, “las colombianas” van poco a poco adueñándose de la casa y, conquistando alegremente a la niña para poder seguir con sus hábitos. La pequeña está totalmente indefensa, no va a la escuela y su madre muere. Parece surrealista esta situación, porque, no sabemos dónde o cómo aprendió a leer y escribir.

La pequeña va creciendo y se incorpora al grupo de colombianas que piensan en la creación de un grupo de Vallenatos con una acordeonista que había llegado al pueblo: “La idea de Dolores Valier, al arribar a San Fidel confundida en la hueste de emigrados, era continuar viaje hasta Maracaibo o Caracas. Harta de la visibilidad que había tenido en su pueblo, aspiraba a una gran ciudad donde su empecinado silencio fuera tragado por el ruido” (Socorro, 2008, p.88).

La trama de la novela se ubica en un espacio geográfico que visualiza con detalle las características y manera de vida de los inmigrantes colombianos rurales con muy pocas posibilidades para la educación formal, tanto para el hombre como para la mujer. Con una vida nómada, sin raíces y a veces cargada de violencia:

“En enero, todos los años, grandes grupos de colombianos cruzan la frontera ya sea por rutas legales o por atajos. La caravana de los que regresan se suma a los desesperados que se aventuran por primera vez. Cada año juran que no volverán, que aquí las condiciones se han puesto casi tan duras como en su tierra, pero a las pocas semanas, agotados sus recursos, regresan a nutrir la peonada de las haciendas, la yeguada de los burdeles y la infantería doméstica que mantiene en pie nuestras casas.” (Socorro, 2008, p.87).

El abrazo del tamarindo es un relato en el que, además del complejo universo femenino, la autora aborda la realidad de los inmigrantes colombianos que cruzan la frontera para hacer su vida en Venezuela.

En ella se mezcla ficción y realidad en toda la temática de la historia de la periodista venezolana. Combina el estilo costumbrista y “criollista”, para dilucidar su historia; pasando de lo histórico a lo anecdótico.

Es una narrativa sin héroes, ni antihéroes. Desconocemos el mundo interior de los personajes, pero éstos nos llevan de la mano por muchos de los escenarios de la vida de la autora, bajo un relato en comunidad estrecha con la vida misma de la protagonista.

En apenas ciento diez páginas, con capítulos cortos, absorbemos la atmosférica humedad de Milagros.

Libros de Milagros Socorro

Milagros Socorro es periodista y escritora venezolana. Ganadora del premio Nacional de Periodismo en Venezuela por Actos de salvajismo; (1999) y Premio Oxfam de la Haya, por su arriesgada labor a favor de la libertad de expresión del país. Milagros Socorro nació en el año 1960, en la ciudad de Maracaibo, pero su infancia la vivió en la ciudad de Machiques, al borde de la frontera colombo-venezolana, en la sierra de Perijá.

Ha sido galardonada con el Primer Premio de Crónica Urbana del Diario de Caracas (1994), por el texto La Venus del Cafetal; el Premio de Narrativa de la Bienal José Antonio Ramos Sucre (1996).

Milagros es una de las más reconocidas periodistas, escritora y profesora universitaria de Venezuela. Estudió Comunicación Social en la Universidad del Zulia, donde ejerció la docencia. Fue fundadora de la revista Babilonia, y ha desarrollado su labor periodística como columnista y cronista de medios venezolanos tales como:  El Universal, El Nacional, Código Venezuela, y las revistas Clímax, Excesos y Bigott. A lo largo de su actividad literaria, ha cultivado géneros como la narrativa, la crónica y el ensayo, y ha publicado, entre otros, los libros:                           

  • atmosfera de viajeUna atmósfera de viaje
  • carrasquelAlfonso “Chico” Carrasquel. Con la V en el pecho (cuentos, 1989)
  • salvajismoActos de salvajismo (no ficción, 1994)
  • horripilonHorripilón tiene miedo (cuentos infantiles, 2007)
  • vacas en ls nubesVacas en las nubes (cuentos infantiles, 2007)
  • tamarindoEl abrazo del tamarindo (novela, 2008)
  • cuentos guajirosCuentos guajiros (2011)
  • cafe  dictadorUn café con el Dictador (2021)

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